La investigadora de la Escuela Andaluza de Salud Pública Piedad Martín, que ha participado en el proyecto europeo APHEKOM, también advierte del impacto de la crisis económica en la salud humana. Si Granada, Málaga y Sevilla consiguieran reducir sus niveles de contaminación atmosférica por partículas PM2.5 en el núcleo urbano a 10 microgramos por metro cúbico conseguirían evitar la muerte de 643 personas y el ingreso por problemas cardiovasculares de otras 500 a lo largo de un año, lo que supondría un ahorro de 1.064 millones de euros anuales a largo plazo. Así lo revela el estudio APHEKOM desarrollado en 25 ciudades de 12 países europeos con una población de 39 millones de habitantes y que eligió estas tres ciudades andaluzas como muestra de los beneficios potenciales derivados de una reducción de los niveles de contaminación atmosférica por partículas (PM10 y PM2.5).

Las PM10 y PM2.5 son partículas que provocan la contaminación del aire. Las cifras 10 y 2.5 indican el tamaño de las mismas (en micrómetros). Las primeras son las más grandes y con ellas se estudian los efectos a corto plazo en la salud, puesto que permanecen en el aire por un espacio de tiempo menor. Sin embargo, las PM2.5 pueden permanecer en el aire más tiempo, son más tóxicas, penetran con más facilidad en las vías respiratorias humanas y pueden tener efectos más severos sobre la salud de las personas y son las que los investigadores utilizan para hacer las previsiones a largo plazo. En las tres ciudades andaluzas estudiadas, el tráfico es la principal causa de emisión de las partículas PM2.5 y es Sevilla, con un porcentaje anual de 22,9 microgramos por metro cúbico la que más acumula, seguida por Granada con 21,4 y por último Málaga con 12,8.

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Así, si Sevilla consiguiera reducir su porcentaje anual de niveles de PM2.5 hasta 10 microgramos por metro cúbico conseguiría evitar 435 muertes al año, 353 ingresos hospitalarios por enfermedades cardiovasculares y ahorraría 719 millones de euros. Granada y Málaga, por otra parte, notarían un descenso de la mortalidad de 136 y 72 personas anualmente, 95 y 52 dejarían de ingresar por enfermedades cardiovasculares y ahorrarían 225 y 120 millones de euros respectivamente. Además, la esperanza de vida de la población aumentaría  2,2 meses en Málaga, 9,3 en Granada y 10,2 en el caso de Sevilla.

Según explica la investigadora de la Escuela Andaluza de Salud Pública Piedad Martín, que ha participado en el proyecto europeo APHEKOM, este estudio “tiene sus limitaciones porque no es posible introducir todos los condicionantes de la salud que deberíamos en la coctelera, pero es un campo que está avanzando mucho” y conforma una herramienta de “información objetiva” para aquellas personas que deben tomar las decisiones políticas.

Así, Martín también se refiere a la importancia de estudiar el efecto en la salud que pueden tener otros condicionantes como los impactos socio-económicos de la población como por ejemplo la vivienda en que se habita, las zonas de la ciudad, la calidad del medio físico o el estrés psicológico por estar desempleado. Aunque defiende la incorporación de equipos multidisciplinares en estas investigaciones, advierte de que “crear un proyecto integrado con información, datos sociales, de calidad del medio físico y muchos otros determinantes” es “complicado y su éxito no es seguro”, además de poder encontrar luego problemas para implementarlo en las políticas públicas.

La investigadora también se refiere a la crisis que “está clarísimo que impacta en la salud humana” y asegura que la Escuela Andaluza de Salud Pública cuenta con un proyecto de prevención para estudiar desde distintas perspectivas el impacto en la salud de la situación económica actual. Según Martín, aunque aún no tienen resultados concretos, “el determinante macroeconómico es de lo más importante que luego impacta sobre todo lo demás, ya que conlleva un efecto dominó: va modificando todos los determinantes y al final provoca que para unas personas, dependiendo de sus condiciones y de cómo les repercuta a nivel personal, tenga más o menos efectos en la salud”.

Así, las condiciones socioeconómicas producidas por la crisis actual pueden “condicionar la alimentación, dónde te mueves, tu ámbito, dónde juegan los niños y qué zonas de recreo tienen” ya que “por ejemplo, si el nivel económico es alto, seguramente no jugarán en lugares con escombros”. También resalta otros aspectos como los psicológicos que influyen en personas en desempleo o sin vivienda, situaciones que pueden crear “agresividad o violencia” en el entorno familiar. Martín explica que “nunca podemos eliminar todos los riesgos, los peligros están ahí y hay que convivir con ellos” pero ensalza las evaluaciones de impacto en salud preventivas desde diversas disciplinas como “una oportunidad” aunque estos procedimientos “puedan ser costosos”. Por eso señala la utilidad del proyecto del Centro de Recursos de Evaluación de Impacto en Salud (CREIS) de la Escuela Andaluza de Salud Pública que trata de que exista “una sola fuente de información para que sea más fácil acceder a ésta”.

Fuente: Fundación Desqubre

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